Bueno, pues, como ya había comentado, Michael ha dejado el trabajo, así que el viernes, que fue su último día, consistió simplemente en perder el tiempo con desayuno, bollería variada y simplemente no dar un palo al agua. Eso si, reír nos reímos un montón.
El caso es que tener a un australiano guasón en la oficina era algo que se agradecía mucho y que en breve echaremos de menos.
El caso es que apenas se había despedido (se fue a las 2 porque se iba a Galway) nos llamó nuestro gran jefe para charlar con nosotros (Brian y yo) y obtener nuestra visión del proyecto y nuestra opinión respecto a la nueva situación. De paso nos comentó que en un par de semanas espera tener un candidato elegido para sustituir a Michael y que le pasemos un listado de cursos que queramos hacer, porque nos quiere poner las pilas mientras la migración esté acumulando retraso.
Osea, que el jefe me ha dicho que le digamos que cursos queremos hacer para mejorar nuestro perfil, que tiene dinero para formación y que dado que la migración no nos está apretando de tiempo, se lo va a gastar en nosotros.
Viniendo de España es realmente extraño, pero la verdad es que... por eso nos vinimos.
Ya os contaré como evoluciona todo este tema.