Llevo trabajando en Irlanda algo más de un año, exactamente un año y 6 días, pero aún así hay días que son capaces de sorprenderme.
En mi empresa tenemos 3 días por paternidad, pero está condicionado a llevar un año en la empresa, así que no puedo tenerlos, por lo que el otro día le pregunté a mi jefe si los 8 días de vacaciones los podría conseguir de manera automática sin dar fecha, simplemente el día que nazca Irene le aviso y recibo la autorización.
Que me lo dieran era lo razonable y así fue, me dijo que en cuanto pasase metiese la petición en el sistema y me fuera que ya lo autorizaba él y si no el jefe de los operadores y que si no estaba ninguno, que se lo dijese a la de recursos humanos y le adjuntase ese correo.
Bueno, pues con eso ya me quedaba yo tranquilo.
El caso es que al día siguiente me llama para decirme que por qué no me cojo unos días y me voy a trabajar al datacenter que tenemos en el mismo parque empresarial donde trabaja Bea (yo en su momento le había dicho que mi mujer trabaja allí). Que me preparan un sitio allí y así puedo comer con ella y si el bebé se adelanta y la pilla en el trabajo, que nos vamos los dos juntos.
Me pilló de improviso así que me quedé un poco con cara de tonto, así que me comentó que si me venía peor por transporte o algo que no era una obligación pero que habían pensado que podía ser bueno dada nuestra situación. La empresa se está tomando unas molestias con las que yo no contaba y que yo no había pedido para que esté cerca de Bea por si pasa algo. Le di las gracias y salí del despacho recordandome que por este tipo de cosas es por lo que emigramos.
En fin, lo dicho, a veces aún me sorprenden.