Tras 10 días sin escribir vuelvo a la carga.
No es que no hayan pasado cosas, han pasado muchas, pero por alguna razón cada vez que habría para escribir un post pasaba algo nuevo y lo tenía que dejar.
En resumen, la niña ya pesa casi 6 kilos aunque estirar no se ha estirado mucho. Sonríe un montón (pero un montón) y nos pegamos unas charlas mediante agús
que yo estoy empezando a pensar que realmente se puede fabricar un lenguaje con 3 letras.
En el trabajo todo bien. Con calma y sin prisas.
Y el fin de semana que ha sido de lo más movidito:
El sábado nos fuimos a casa de Rafa que celebraba su cumpleaños con una barbacoa. Allí nos juntamos unos cuantos amigos para celebrarlo y echarnos unas risas. De paso probamos el Maxi-Cosi que hemos comprado para la enanúscula, aunque no parece haberle encantado precisamente. Será cuestión de tiempo. El caso es que lo pasamos en grande y llegamos rendidos a casa. Incluida la pequeñaja.
Como el cumpleaños de Bea fue el mismo sábado, el domingo celebramos una pequeña... ¿se diría recepción?
.
Swiss Gateau (de Cadbury) que sabe igualito que un Phoskitos, Tiramisú, Baklava y café para todos y nos estuvimos riendo toda la tarde. La verdad es que salió genial. A todos, gracias por venir.
Y con eso y un bizcocho, aquí estoy pasando el día en el trabajo.