Menudo fin de semana largo que hemos tenido.
Los 4 días se han visto servidos por un tiempo esplendido, un sol radiante y un viento bastante moderado, cuando no ausente. De hecho toda la semana pasada ha sido espectacular en cuanto al tiempo, así que la semana santa ha sido realmente agradable en ese aspecto.
Nosotros hemos salido a pasear un montón con la peque. Hasta tal punto que uno de los inmensos mofletes que tiene, se le ha puesto colorado, así que nos hemos cortado luego de que le diera mucho el sol.
Los parques estaban preciosos y llenos de gente y la verdad es que daba gusto salir a la calle. Aún así se notaba la diferencia entre los autóctonos, que iban en camiseta y en sandalias, y los extranjeros, que seguíamos con la chaquetita.
En cuanto a la Wii, yo creo que está triunfando. Partiditas de tenis antes de irnos a dormir, y entrenamiento para mi, a ver si hacemos ejercicio, junto al navegador de internet están haciendo milagros en cuanto a la valoración de Bea sobre la misma. Ya os seguiré contando.
Y sobre la pequeñina más guapa del mundo, la verdad es que estamos flipando. Cada día le ves hacer cosas nuevas y más ágil a la hora de hacer las viejas. A veces se pone a parlotear sola y nosotros nos partimos de risa escuchandola. Los sonajeros ya pasan más tiempo en el suelo que en ningún otro lado, y salvo el domingo, que no durmió casi nada y estaba muy llorona, se porta maravillosamente.
La cuñada se fue el viernes, cambiando nuestro buen tiempo por el mal tiempo que hacía en Madrid y no tenemos más visitas hasta final de mes, así que intentaremos aprovechar para ponernos al día con todo.