Llevamos algo más de dos semanas con un tiempo de perros. Por la mañana puede hacer un sol hermoso, pero enseguida se pone gris y a media tarde empieza a llover y a soplar viento en plan tormenta tropical (pero en frio) con lo que el día se vuelve de lo más inapacible.
Además ayer Jane tuvo a bien informarme de que no tendré llaves del nuevo apartamento hasta el viernes. Esto se pone emocionante, porque ahora tengo el tiempo justo para mudarme, porque Carmen se viene el fin de semana al piso. Ya sabeis, la puntualidad irlandesa y el "Take it easy", pero esta vez en contra.