La universidad española Tue, Nov 18. 2008
Es habitual que cuando nos juntamos los españoles acaben saliendo los trapos sucios de nuestro querido país. Al fin y al cabo, esos trapos sucios son los que te acaban dando el empujón para largarte.
El caso es que el otro día tras una comilona de mucho cuidado, empezamos a sacar los trapos sucios de la universidad, por donde todos pasamos (además en esa conversación habia bastante variedad geográfica y de títulos) y donde todos pasamos tanto como estudiantes como algunos como becarios, todo tipo de historias de terror.
Dudo que haya alguien que pueda hablar bien de la universidad española. Bueno, corregiré eso. Seguro que un montón de profesores hablan muy bien de lo bien que les va en la universidad española.
El caso es que la endogamia, los favoritismos, el enquistamiento, la vagancia, la política, la malversación de fondos... todo eso se considera normal en la universidad española. Una mafia financiada con los impuestos de todos de la que se benefician unos cuantos y que se sustenta sobre la libertad de catedra y la independencia de la universidad... y las espaldas de los becarios. Un caldo de cultivo propicio para que lo último de la lista sea la formación.
Y lo peor son las historias donde se intenta cambiar algo o protestar. Ahí es cuando te das cuenta que el sistema fue creado por ellos y para ellos y que además nadie quiere tocarlo para evitar la explosión medíatica que pueden provocar todos esos mequetrefes intelectuales que viven del cuento empiecen a protestar o que los ciudadanos que con su esfuerzo sostienen eso (ya sea pagando en tasas, pagando impuestos o manteniendo al pobre hijo becario que no recibe un duro pero da clases, lleva proyectos fin de carrera y además tiene que aguantar las tonterias de unos individuos que lo más cerca que han estado de un trabajo de verdad es cuando el camarero de la cafetería les pone el café) que sus hijos no han sido formados para trabajar, si no que han sido las herramientas utilizadas para transportar el dinero de sus bolsillos a los bolsillos de esos intelectualmente puros entes que pululan (sólo de vez en cuando y por unas pocas horas) por los pasillos de las facultades de España.
No se puede protestar, porque no hay otros sistema universitario que compita con el oficial, así que si protestas... a la calle, y el corporativismo ya hará el resto. A mis pies, que para eso tengo la plaza. Ni la mafia tiene un mercado tan limpio de competidores.
En fin, me he vuelto a acordar y a cabrear al leer que en un estudio sobre la universidad de 15 paises europeos más Estados Unidos y Australia, el sistema español ha quedado en el puesto... ¿adivinais? pues si, el 17.
Y por supuesto, en 2008 la mejor universidad española (la universidad de Barcelona) quedó en el puesto 186 en el ranking mundial creado por Times. Como para presumir.
En fin, que si en la universidad española la gente tuviera que fichar y alguien les mirase el rendimiento, y sobre todo, que quien tiene que hacer el trabajo lo haga y no lo desvíe a los becarios, me da que nos iría mejor, pero mejor dejamos la mediocridad y la explotación laboral y lo llamamos independencia de la universidad. Y por supuesto un sistema para realizar denuncias anónimas directamente al ministerio de educación y un sistema de sanciones acorde a la importancia que tiene la universidad en la sociedad seguro que fomentaba el ponerse a trabajar.
Ale, ya me he quedado a gusto.

