De la justicia y la venganza Wed, Apr 30. 2008
Hoy me voy a salir del tiesto completamente, y es que hay días en los que leer el periódico provoca una sensación de vértigo y de irrealidad.
El otro día leía un artículo de Pérez-Reverte acerca de la venganza, el cual voy a copiar a continuación porque me parece muy bueno, pero aún así es terrorífico saber que aún hoy, siglo XXI, en un país civilizado, Austria, hay monstruos a los que no existe venganza que permitiese devolverles todo el dolor que han causado.
ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 20 de Abril de 2008
La cosa iba de niñas, estafadores, impunidades delictivas y cosas así, y alguien dijo: "Lo inadmisible es la justicia entendida como venganza". Luego me miró con la certeza imbatible de quien tiene la Verdad y la Humanidad sentadas en un hombro, como el loro del pirata. No dije nada, pues hace tiempo descubrí lo inútil de las discusiones: cada uno finge escuchar al otro mientras prepara argumentos para la siguiente replica. Así que, para ahorrar saliva y esfuerzo, suelo dejar que hablen los demás. Despues ya me las arreglo para decir lo que tenga que decir, en mis novelas, o aquí mismo. Es cierto que, a veces, ante la demagogia de todo a cien, no me puedo aguantar e imito al conde de Montecristo. Juas, juas, hago. Sin argumentos, razones ni nada. Risa por la cara. Luego doy la vuelta y me largo. A leer, por ejemplo. Dirán algunos que eso es fascismo dialéctico, y que todas las ideas son respetables. Pero se equivocan. Ninguna gilipollez es respetable. Lo único respetable es el derecho de cada cual a expresar cualquier gilipollez. Tan respetable como, acto seguido, el derecho de los otros a llamarlo gilipollas.
Hoy quiero hablarles de justicia y venganza. Punto de vista subjetivo, claro; sometido a error y parcialidades varias. Resultado de cincuenta y siete años de vida, algunos viajes y libros, y no fraguado en el buenismo idiota -y suicida- de quienes creen vivir en el bosquecito de Bambi. La cosa se resume en una pregunta: ¿Qué tiene de malo la venganza?... Ya se que en la sociedad occidental esa palabra tiene mala prensa. Hay que perdonar a los que ofenden, alumbrar su camino, reinsertarlos pronto y demás. Pero olvidamos algo: el sentimiento de venganza, de reparación personal, está en nuestro instinto. Viene, supongo, del tiempo en que saliamos de la cueva para buscarle una chuleta de mamut a la familia. En mi opinión, la venganza -en sus formas antiguas o modernas- no es mala. Resulta higiénica para la salud mental, y frustra mucho verse privado de ella. Lo que ocurre es que, para que la sociedad no sea un continuo e incómodo navajeo, los hombres resolvimos confiar al Estado el monopolio de nuestros ajustes de cuentas. Ofendidos, queriendo venganza y reparación de quienes nos ofendieron, cedemos ese impulso natural a la institución que nos rige y representa; y a esta corresponde resarcirnos del daño recibido, alejar o anular el peligro social que el ofensor pueda suponer, y satisfacer, castigando adecuadamente a este, nuestro lógico, instintivo, atávico deseo de venganza. No es casual que sean precisamente los grupos marginales, que no creen en la sociedad o comparten sus códigos, los que procuran siempre tomarse la venganza por su mano. O que, en las películas, nos guste y tranquilice que al final muera el malo.
Y es que el problema, a mi juicio, surge cuando el Estado se revela incapaz de corresponder al compromiso. De cumplir con su obligación. Viene entonces la frustración de quienes se ven sin reparación, indefensos ante el mal causado. De quienes ven al asesino pasear impune por la calle, al estafador disfrutar de su dinero, al violador salir el fin de semana para repetir exactamente lo que lo puso entre rejas. De quienes ven sus deseos bloqueados en la maraña de incompetencia, burocracia, desidia, demagogia y mala fe que caracteriza a toda sociedad humana. Y además, como guinda, deben tragarse el discurso mascado por quienes ahondan cada vez mas, por ignorancia, estupidez o cálculo interesado, el abismo entre la teoría y la realidad. Entre vida real y vida ideal. Y el de los simples que se lo tragan. El de los ciudadanos razonables y civilizados que dicen odiar el delito pero compadecer y ayudar al delincuente: discurso que queda chachi en la tele, en el editorial de periódico o en el cafe con los amigos, pero que se esfuma cuando sale tu número. Cuando roban en tu casa, asaltan en tu calle o violan a tu hija. Solo una sociedad firme y segura de sí, dura con los transgresores -e implacable con los vigilantes de los transgresores cuando cruzan la raya- hace innecesaria la venganza personal. Una sociedad capaz de protegerse con justicia y serenidad, pero sin complejos. Sin mariconadas de telediario. Cuando no es así, las leyes hechas para proteger a la gente honrada se vuelven contra ella misma. La atan de manos, convirtiéndose en escudo de sinverguenzas, depredadores y bestias sin conciencia. Frustran la esperanza de los ofendidos y les hacen lamentar, a veces, verse privados de la posibilidad de satisfacer ellos mismos el ansia legítima de venganza que el Estado timorato, torpe, ineficaz, no resuelve en su nombre. Puestos a eso, uno acaba prefiriendo -y ahí esta el verdadero peligro- un calibre doce, posta lobera, dejadme solo y pumba, pumba. Lo demás, en última instancia, es retórica y son milongas.
Dos apuntes para completar el post. Un análisis de nuestro sistema penal y el recorrido que llevará a cabo la asociación "Nuevo Drom" para recoger firmas para conseguir el retorno de la figura de la cadena perpetua a la legislación española. Está claro que no hay muchas oportunidades para conseguir cambiar las cosas, pero esta podría ser una de ellas.
#1 - Gorka 2008-05-01 17:35 - (Reply)
Estoy totalmente en contra de la cadena perpetua. La cárcel tiene una mision constitucional de reeducación. Cuando un delincuente cumple su pena se convierte en una persona libre. Si todavía puede ser una amenaza para la sociedad existen mecanismos para prevenirla y corregirla, incluyendo medidas de reclusión en instituciones de salud mental. La cadena perpetua es pura venganza.
Tienes un suscriptor menos.
#1.1 - BigFredi said:
2008-05-05 16:13 - (Reply)
Lamento que dejes de leerme por discrepar en este asunto. Personalmente creoq ue el intercambio de ideas es enriquecedor y que querer escuchar sólo aquello que uno considera correcto es una opción que sólo lleva a empobrecer la libertad de expresión y en úlitmo caso a mantener en el error a aquel que por no querer escuchar nunca podrá saber que está equivocado.
A parte de eso, la justicia es venganza. La ley puede ser otra cosa distinta, pero la justicia ha de ser aquello que es justo, y la justicia ha de basarse en la reciprocidad.
Otra cosa distinta es que el sistema falla, y por tanto medidas como la pena de muerte son injustas porque pueden afectar a un inocente y no existe marcha atrás en algo así.
Ni pongo en duda que la carcel deba tener una misión reeducativa, ni que cuando un delincuente cumpla su pena sea una persona libre.
Lo que digo es que si la carcel no cumple esa misión reeducativa, no debería aplicarse ninguna reducción de penas. Hasta que no haya cumplido la condena y sean hombres libres no deberían salir.
Y por supuesto, lo otro que yo defiendo es que las condenas han de ser adecuadas al delito. Ni merece de 1 a 2 años de carcel piratear un disco, ni se evitan asesinatos cuando la condena máxima es de risa.
Y por úlitmo, que la constitución diga algo, no quiere decir que se cumpla ni que sea siquiera posible cumplirlo. La constitución a un animal como el Pietro Arkan le da exactamente igual, y no es ningún enfermo mental, es simplemente una persona con unos valores distintos a los de esta sociedad y que por tanto debería estar apartado de la misma.
Te recomendaría que leyeses el artículo acerca de nuestro sistema penal y cuales son las bases del mismo.
Un saludo.
#2 - Chisco said:
2008-05-06 07:50 - (Reply)
Salud, BigFredi.
Como decia Lech Walesa: "estoy a la vez a favor y en contra". Me explico. Como dices, la carcel tiene, o debiera tener, como segundo objetivo (esto es de mi cosecha) reeducar al delincuente (el primero es castigarlo, of course), por lo tanto la cadena perpetua le privaria de la posibilidad de ese secundo cometido que es la educacion y reinsercion. Ahora bien, un pequeño (porque es pequeño, a pesar de las horrendas noticias que nos "echan" encima todos los dias) porcentaje de delincuentes, en mi opinion, son absoluta y totalmente irrecuperables. Asi, como suena. Bien porque sean enfermos mentales, o por lo que sea, hay un pequeño porcentaje de congeneres que no pueden vivir en sociedad. No deben vivir en sociedad, porque son alimañas peligrosas para la integridad fisica y moral del resto. A esta gente, sin el menor de los reparos, hay que encerrarla de por vida. Para siempre jamas.
#2.1 - BigFredi said:
2008-05-15 01:04 - (Reply)
Digamos que estoy más o menos de acuerdo contigo (siento el retraso en contestar).
Yo sigo mánteniendo que simplemente mientras no se demuestre el efecto reintegrador de la carcel, las reducciones y los beneficios para reinsertar deben cortarse y deben ser estudiados uno por uno y con alguien tomando la responsabilidad sobre las decisiones.
Al final, podemos tratar si más duros o menos, pero creo que todos estamos de acuerdo en que tal como está el sistema penal, no va a ningún sitio.

