Después de leer los post de Bea y de Rafa sobre el verano, me han entrado ganas de escribir también sobre ello.
El verano en Irlanda es completamente distinto del verano en España. Al menos yo no los considero en la misma unidad de medida.
Las estaciones en España se miden en pluviosidad y temperatura, en Irlanda se miden en duración del día y número de días de manga corta.
Por eso creo que no es justo compararlos, son simplemente distintos.
Mis últimos veranos en España no es nada que eche de menos precisamente por su característica, el calor. Tampoco era agradable vivir en ciudades que estaban a media ocupación o saber que mientras tu curras, al menos media España está de vacaciones y tu ahí currando.
Por otro lado, está claro que es mejor tener un tiempo estable y soleado, pero 40 grados en Madrid no entran dentro de mi definición de buen tiempo.
En Irlanda tuvimos un primer verano (2006) realmente increible. Días de 16 horas sin lluvia con entre 20 y 30 grados de temperatura.... un verano para recordar.
Sin embargo también hemos tenido un año como el 2007, que llovió al menos 50 días seguidos (no todo el día, ni mucho, pero todos los días llovía algo). Hasta los irlandeses decián que un verano normal no suele ser tan malo.
Al final los dos tienen ventajas y desventajas y, como en casi todo para un inmigrante, hechas de menos cada vez más las cosas de tu país de origen y cada vez valoras menos las de tu país de acogida.