Pues ya está.
Ha sido una mañana movidita, pero al final he recibido las dos ofertas y he decidido ya cual va a ser el próximo paso laboral.
El pájaro en mano cayo a primera hora, y un rato más tarde cayó el pájaro volante. Al final el volante tiene un poco menos de valor económico, pero profesionalmente está a otro nivel e implica una carrera laboral.
Lamentablemente no podré disfrutar del pájaro en mano, que estoy seguro de que habría sido una experiencia impresionante, pero prefiero aprovechar la oportunidad que para mi carrera representa el otro puesto. Aunque es cierto que va a suponer algún sacrificio.
El último día aquí será el día 31. Seguimos quemando etapas.
¿Será este el pan debajo del brazo?
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